ESLOVAQUIA

Un poquito de Eslovaquia

Ubicado en el centro de Europa hay un país relativamente nuevo, con menos de 30 años que mucha gente y viajeros pasan por alto; e incluso hay gente que no lo puede ubicar en un mapa. Pero Eslovaquia es un pequeño oasis de castillos y montañas que vale la pena visitar. 

Y no solo por su cultura cervecera de locos, sino por la belleza de sus paisajes, lo compacto del país, lo fácil que es recorrerlo y el poco tiempo que toma. Su parada es muy conveniente entre la Republica Checa (“Chequia”) y Austria. Aunque sus hermanos los checos se han llevado el centro de atención desde la separación de Checoslovaquia, estos dos países van de la mano culturalmente y políticamente (Algo como la relación Colombia-Venezuela, pero con mucho menos drama). Y aunque su imagen ha sido desfavorecida mostrándola como un país atrasado y peligroso (Gracias Tarantino), la realidad no puede estar más alejada. 

Comenzando desde el acogedor centro histórico de Bratislava hasta los montes Tatras que rodean sus fronteras con Polonia, puedes disfrutar de una cadena montañosa mucho más económica que los Alpes y que no tiene nada que envidiarle a estos. yo diría que son mejores porque es son mucho más virgenes y menos turísticos.  No se tarda demasiado en salir de los caminos trillados y encontrar una joya medieval en forma de una ciudad antigua, una fortaleza, castillo o una ruta de senderismo desierta. 

Es por esto que es uno de los destinos que verdaderamente recomiendo en el viejo continente.